Ponte Maceira es una aldea que pertenece a la parroquia de Portor, en la parte este del municipio de Negreira, a escasos kilómetros de Santiago y que está atravesada por el río Tambre, río sobre el que se asienta la playa fluvial de Tapia, con una preciosa cascada incluida que lo hace todavía más espectacular, ideal para disfrutar de la naturaleza en una tarde de verano o primavera y dar un paseo a lo largo del río observando todo lo que la historia ha ido construyendo a su alrededor.
Es uno de los pueblos de mayor interés cultural y paisajístico de los que forman parte del camino de Finisterre, prolongación del camino de Santiago, que muchos peregrinos siguen después de su visita al Apóstol y su botafumeiro. Une la capital gallega con el cabo de Fisterra (fin de la tierra) en la llamada costa da Morte. Recibe el mismo nombre el coto de pesca de esa zona, muy valorado por los aficionados a este deporte, que comprende los municipios de Ames, A Baña y Negreira y acota el río Tambre durante 8,90 km.
En Ponte Maceira podremos visitar un conjunto monumental constituido por un poblado de la época medieval, un antiguo molino, una presa, una capilla, un pazo moderno y un precioso puente construido sobre el río Tambre en el siglo XIII aprovechando los pilares de un puente romano anterior que consta de cinco arcos. Destaca en el conjunto una muestra de la arquitectura románica como es la iglesia de Portor, construída a mediados del siglo XII aunque sufrió reformas y añadidos posteriores. Su nave es de planta rectangular, solo tiene una torre a la izquierda ya que la la de la derecha no llegó a construirse y tiene tres retablos con varias imágenes.
Como casi todos los monumentos históricos el puente de Ponte Maceira tiene asociada una apasionante leyenda:
Según la tradición Xacobea, tras la muerte del Apóstol Santiago, desde el norte venían huyendo sus discípulos, que no encontraban quien acogiera el cuerpo decapitado de su maestro, mientras los legionarios romanos trataban de alcanzarlos.
Los cristianos cruzaron Ponte Maceira y vieron como de repente, cuando atravesaban el puente los romanos, este se vino abajo y así los cristianos consiguieron escapar gracias a esta intervención que se puede pensar divina.
Como todas las leyendas, y aquí en Galicia hay muchas, tal vez sea cierta o tal vez no, pero desde luego no hace sino incrementar el encanto de este paraje tan hermoso.
- Tomarnos algo en la terraza del antiguo Molino, ahora una cafetería-restaurante dueña de una de las mejores vistas de la zona, a pie casi de la catarata.
- Podemos llegar saliendo por la carretera de Noya, dirección Negreira, desviándonos a la derecha del puente antiguo, encontraremos indicaciones en la misma carretera.
Etiquetas: parajes naturales




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