Castillo de Neuschwanstein, un castillo de cuento de hadas

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Situado en Baviera cerca de Füssen, Alemania, el Castillo de Neushwanstein (“Nueva piedra de cisne”, en alemán) es uno de los castillos neogóticos más conocidos. Mandado construir por Luis II de Baviera en 1866, originalmente era conocido como el nuevo Hohenschwangau, en honor al lugar donde el rey pasó gran parte de su infancia. Su nombre fue cambiado tras la muerte del rey. Es el edificio más fotografiado en Alemania y es uno de los destinos turísticos más populares en ese país.

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Castillo de Neuschwanstein



El castillo de Neuschwanstein se construyó en una época en la que los castillos y las fortalezas no eran necesarias desde el punto de vista estratégico. En lugar de ello, nació de la pura fantasía: una bella y romántica composición de torres y muros en perfecta armonía con las montañas y los lagos.

El castillo de Neuschwanstein desde el puente de Marienbrucke

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Otra perspectiva

La belleza de su arquitectura forma una armonía perfecta con el entorno natural en el que se asienta. Un paisaje idílico, de ensueño, de cuento de hadas. Fue el castillo en el que Walt Disney se inspiró para dibujar el castillo de “la bella durmiente”.Toda la región está rodeada de preciosas montañas de los Alpes, cascadas y lagos espejados.

Un poco de historia del castillo

Su construcción fue iniciada por el rey Ludwing (Luís II) de Baviera, conocido como Ludwing el loco, en 1869. El diseño se debe al arquitecto Christian Jank. Ludwing pidió a su arquitecto que fuese construido enteramente con materia prima bávara y por habitantes bávaros.

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Vista aérea

Neuschwanstein tiene 360 habitaciones, y sólo 14 tienen un diseño totalmente acabado con una decoración increíblemente lujoso, las otras quedaron inconclusas, ya que Ludwing fue depuesto como rey, en 1886, y enseguida murió de forma misteriosa. La decoración ostentosa hasta el extremo está protagonizada por los cuadros y tapices inspirados en los óperas de Wagner, compositor favorito del rey Luis II, las grandes lámparas de cristal y el mobiliario bañado en oro. El castillo fue abierto al público poco tiempo después.

Los descendientes de Luis II vendieron el castillo al gobierno bávaro, pasando más tarde al alemán. La cantidad por la que lo vendieron iguala a los ingresos anuales actuales que el castillo obtiene de los turistas que vienen a visitarlo. Hoy en día es propiedad del Estado de Baviera.

Aproximadamente 1,3 millones de personas visitan anualmente “el castillo del rey de cuento de hadas”. En verano, se agolpan diariamente más de 6.000 visitantes por unas habitaciones que estaban destinadas a un solo residente.

Por cierto, Neuschwanstein participó en la competición de las 7 Nuevas Maravillas del Mundo. Otra vez será.


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